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Cada vez más alumnos de Enseñando Español Online consiguen encontrar alumnos y vivir de dar clases online. No te puedes imaginar lo que esto me alegra y me enorgullece. Al fin y al cabo, la misión de este proyecto era ayudar a mucha gente a disfrutar de la vida y la libertad que a mí ya me daba este negocio online. Al ver que cada vez hay más alumnos contentos y haciendo el cambio a esta nueva vida, me doy cuenta de que ha sido una magnífica apuesta y esto me hace muy feliz.

 

Al mismo tiempo, cada vez recibo más mensajes de estos alumnos con una nueva duda: ahora ya no les preocupa saber cómo encontrar estudiantes, porque ya los tienen, sino conservarlos.

 

Para que el negocio de las clases online funcione y puedas vivir tranquilo sabiendo que tienes unos ingresos mensuales seguros, necesitas tener clientes regulares. No puedes depender de que cada semana o cada mes nuevos estudiantes te compren clases, porque entonces nunca podrás prever con qué ingresos y tiempo libre vas a contar a corto plazo. Es decir, son los alumnos los que deciden cómo va a ser tu jornada laboral y no tú. Y no queremos eso, ¿verdad? Si hemos hecho este gran cambio ha sido para decidir nosotros mismos cómo y cuándo trabajamos. No queremos jefes, pero tampoco queremos depender de los alumnos.

 

En este caso no te hablo de poder llegar a fin de mes. Por supuesto que puedes llegar a fin de mes teniendo alumnos diferentes cada día o cada semana. Te costará más y necesitarás muchos más alumnos, pero seguramente llegarás. Te hablo de tener un buen estilo de vida, de tener tiempo para ti, de decidir el horario que más te convenga, de poder vivir donde quieras, de poder salir de viaje, de ser capaz de dedicar una parte de la jornada laboral a hacer crecer el proyecto… En resumen, de tener la vida que quieres tener y no ser, de nuevo, esclavo de tu trabajo.

 

Como mi objetivo no solo es que vivas de dar clases online, sino que tengas la vida que deseas, he decidido darte unas cuantas estrategias para tener alumnos regulares y ganar en calidad de vida.

 

1. Empaqueta las clases

 

La principal medida que debes tomar para empezar a conseguir clientes regulares desde el principio es empaquetar las clases y ofrecer los paquetes grandes a un precio más atractivo que los pequeños para fomentar que tus clientes los compren.

 

Por ejemplo, puedes cobrar una clase suelta por 40€, pero si compran un paquete de 20 clases, cobrar la clase a 20€. De este modo, fomentarás que los alumnos compren el paquete de 20 clases para ahorrar un poquito de dinero. Con este paquete te asegurarás de que tendrás al menos 20 clases con ese alumno. Esto se traduce a que el alumno se quedará 10 semanas si hacéis dos clases a la semana o 20 semanas (¡5 meses!) si hacéis una clase a la semana.

 

Te recomiendo que decidas antes cuánto quieres cobrar por hora y apliques ese precio al paquete más grande que ofrezcas porque será el que más vendas. Si pones el precio que quieres ganar a las clases sueltas y desde ahí vas bajando en cada paquete, lo más probable es que cobres menos de lo que gustaría. Ten en cuenta esto cuando decidas el precio de los paquetes.

 

Otra manera de empaquetar las sesiones es por servicios en lugar de por horas: por ejemplo, puedes ofrecer paquetes solamente de 10 clases y cobrar estos paquetes a distinto precio según los servicios que ofrezcas en cada uno. Por ejemplo, puedes ofrecer uno con deberes y corrección por email y otro que incluya solo las clases.

 

También puedes ofrecer un pequeño descuento a quien tome dos clases por semana. Por ejemplo, puedes crear un paquete de una clase por semana en el que cobres las clase a 25€ y otro paquete con dos clases por semana, en el que puedes bajar el precio a 22€. De este modo, te aseguras llenar tu jornada laboral con muchos menos alumnos.

 

Los descuentos siempre funcionan bien. A todos nos gustan los descuentos, así que aprovéchalos y empaqueta tus clases del modo que te venga mejor y no te olvides de mostrar lo que ahorran por comprar los paquetes más grandes. ¡Verás la diferencia!

2. Aplica una política de cancelación clara

 

Siempre hay alumnos que quieren cancelar una clase en el último momento o posponerla para la semana siguiente. A ti estos contratiempos te suponen una pérdida de dinero y horas de trabajo, por tanto, debes procurar que esto ocurra lo menos posible.

 

Te recomiendo que tengas una política de cancelación clara que expliques en la primera clase o mandes por email cuando el alumno reserve por primera vez.

 

En esta política de cancelación debes definir qué pasa cuándo un alumno cancela una clase, con cuánta antelación puede cancelarla o posponerla y qué pasa si no cumple los plazos.

 

Si aplicas una política de cancelación de 24 horas, o de 12 si quieres diferenciarte por tu flexibilidad, los alumnos tienen que saber que deben avisarte por escrito del cambio o la cancelación al menos 24 horas antes de empezar la clase. Si no lo hacen, te recomiendo que cobres el importe total de la clase. Puedes cobrar menos, eso lo decides tú, pero yo te recomiendo que cobres el importe entero de la clase para que los alumnos se lo tomen en serio y cancelen lo mínimo imprescindible.

 

En esta política también puedes definir qué pasa si el alumno no aparece a la hora de la clase, si llega tarde o tiene un problema de conexión. Por supuesto, en el día a día podrás hacer excepciones y no ser tan estricto, pero es importante que tu política de cancelación sea clara y restrictiva para que los alumnos puedan atenerse a unas normas cuando decidan hacer algún cambio en vuestras sesiones.

 

De este modo, si los alumnos saben que no pueden cancelar una clase así como así, te asegurarás de que asistirán a las clases pactadas y no tendrás que buscar nuevos alumnos. Además, esta política de cancelación te servirá de filtro de posibles alumnos poco serios a los que les interesa poder cancelar cuando ellos quieran.

3. Motiva a tus alumnos

 

Este debería ser el punto número uno. Tu alumno tiene que estar motivado y tener ganas de empezar la clase. Si ves que tu cliente llega a las clases de mala gana y no está muy comprometido con ella, plantéate qué estás haciendo mal: reflexiona y aplica los cambios que creas convenientes para conseguir que vuelva a estar motivado y feliz de asistir a tus clases.

 

Tu actitud también es importante: muéstrate alegre y cercano. Te recomiendo que recuerdes al alumno regularmente de dónde partía y todo lo que ha aprendido desde que aprende contigo. Felicítalo cuando hace las cosas bien o supera una barrera que le preocupaba mucho. ¿Ya no comete errores con el subjuntivo? Házselo ver. Pero no solo cuando practiquéis el subjuntivo, sino principalmente cuando lo forme y utilice bien espontáneamente. Esto le dará confianza y le hará ver el beneficio que le aportan tus clases.

 

La empatía es fundamental para un profesor.

 

Conocer y comprender a tu estudiante es clave para mantenerlo motivado. Si a tu estudiante le gustan los desafíos y obtiene su mayor rendimiento cuando se encuentra con un reto, ten siempre alguno preparado para la clase. Sin embargo, si para otro alumno vuestras clases son un refugio de tranquilidad del estrés diario, procura fomentar esta tranquilidad y planea una clase relajada en la que no se frustre demasiado ni le provoque estrés.

 

Si, por ejemplo, notas que cuando hacéis ejercicios clásicos de gramática, tu alumno se desconcentra y pierde el interés, tendrás que buscar una manera más efectiva de practicar con él la gramática. No solo por su motivación, sino también para que aprenda más.

 

Si tu alumno se aburre en clase o no tiene ganas de empezarla, va a abandonar o buscar a otro profesor. En definitiva, procura que tu alumno se sienta cómodo y motivado y se divierta siempre con vuestras clases. De esta manera conseguirás que tus alumnos sigan queriendo tener clase contigo y se conviertan en alumnos regulares.

4. Crea clases personalizadas

 

Como te decía en el punto anterior, mantener motivado a tu alumno es fundamental. De hecho, es la única manera de tener alumnos regulares. Si se aburren, dejarán de aprender español o buscarán a otro profesor.

 

Sin ninguna duda, la manera más fácil de mantener motivado al alumno casi sin esfuerzo es ofrecerle una clase pensada sólo para él. Adaptar las clases a los gustos y objetivos de tu estudiante es garantía de éxito, así que personaliza tus clases y materiales. Ofrece a cada estudiante lo que necesita.

 

¿Tienes un estudiante al que le encantan los deportes y tiene problemas con los pasados? No te limites a ofrecerle una hoja de ejercicios para practicar la diferencia entre el indefinido y el imperfecto que encontraste un día por internet. Hablad de su rutina de deportes del día anterior o el año anterior, pregúntale qué hacía antes y qué hace ahora, cómo ha cambiado su forma de hacer deporte, ofrécele un texto o una noticia deportiva que narre un evento del pasado… Hay miles de posibilidades de personalizar las clases para cada uno de tus alumnos.

 

Ten siempre presente que cuando un alumno escoge recibir clases individuales online, uno de los principales motivos es que no quiere tener que “sufrir” los métodos y contenidos cerrados de las clases grupales presenciales. Tu alumno quiere aprender a su ritmo y hablar de cosas que le interesan, así que ofréceselo. Es la manera más fácil de fidelizarlo.

5. Ellos ya saben que quieren aprender español, ahora tienen que saber que lo quieren aprender CONTIGO

 

Un error común entre los profesores online y que observo en muchísimas páginas web es que se centran en convencer a los alumnos de las ventajas de aprender español o de hacerlo online. ¿Para qué? Si un cliente entra a una web de clases de español online es porque ya tiene claro que quiere aprender o seguir aprendiendo español en línea. No es necesario que lo convenzas de ello.

 

Céntrate en convencerlo de que tiene que aprenderlo contigo. Al fin y al cabo, si captas alumnos a los que has tenido que convencer para aprender español, te resultará mucho más difícil mantenerlos, porque no están comprometidos con el aprendizaje del idioma.

 

Busca a alumnos enamorados del español y con un alto grado de interés en aprenderlo y haz que se enamoren de tus clases. Centra tus esfuerzos en que tus alumnos tengan claro por qué eres el mejor profesor para ellos.

 

Antes hablábamos de personalizar las clases: “adaptarlas a las necesidades de tu cliente”, pero tus clases también tienen que tener un componente personal propio, tuyo. Deberías dedicar algún tiempo a observar a otros profesores de español que ofrecen clases a tu cliente ideal y ver qué hacen distinto de ti y qué haces tú distinto de ellos. ¿Cómo aportas valor? ¿Qué te diferencia? ¿Por qué te han elegido a ti y no a otro? Tenlo siempre presente, déjalo en algún lugar visible y no lo pierdas de vista.

 

Si no lo tienes claro, pasa una encuesta a tus alumnos. Ellos no tendrán ningún problema en decirte por qué te eligieron a ti y no a otro.

 

Un consejo: si te escogieron por el precio, te recomiendo que crees una estrategia para convencerlos por otra faceta: el dinamismo de las clases, la profesionalidad de los materiales, los temas interesantes que propones… Cualquier cosa que los vuelva a convencer de que contigo están mejor que con nadie. Si no lo haces, todos esos alumnos que llegaron por el precio de tus clases, se irán cuando encuentren otras más baratas.

 

Procura no dejar de hacer nunca aquello que te diferencia y por lo que los alumnos te han elegido y evitarás que busquen a otro profesor. Si los convenciste para empezar contigo, los convencerás para seguir.

 

¿Qué métodos utilizas o vas a utilizar tú para conseguir que tus alumnos sean regulares? Cuéntame en los comentarios qué te ha funcionado y qué no.

 

 

 

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